viernes, 13 de marzo de 2015

Conoce y entiende que es la Fibromialgia.

La fibromialgia es un proceso reumático crónico que se caracteriza por dolor músculo-esquelético generalizado y fatiga. El paciente no presentan ninguna alteración en los tejidos ni en las células, por ello, es difícil etiquetarla como enfermedad. La fibromialgia es una de las causas más comunes de dolor y, en los últimos años, ha ido adquiriendo cada vez mayor importancia, hasta convertirse en un problema de salud pública de primer orden.

Se trata de una enfermedad crónica caracterizada por dolor músculo-esquelético generalizado y una reducción del umbral del dolor, con aumento de sensibilidad dolorosa a la presión en determinados puntos del cuerpo. Este dolor se localiza sobre todo en zonas musculares, sin que exista un daño aparente, y el paciente presenta gran sensibilidad a cualquier contacto físico o cambio de temperatura.

La fibromialgia se suele asociar a otros problemas de salud como la mala calidad del sueño, la rigidez matutina, el cansancio, la depresión y la ansiedad, la cefalea, el hábito intestinal irregular, el dolor abdominal difuso, los calambres musculares y la sensación subjetiva de hinchazón.

La fibromialgia es la tercera enfermedad reumatológica diagnosticada con mayor frecuencia, después de la osteoartritis y de la artritis reumatoide. Es más frecuente en la mujer, de tal manera que se diagnostica en un varón por cada ocho mujeres. La media de edad en la que predomina su diagnóstico se sitúa en torno a los 40-49 años, aunque los primeros síntomas pueden aparecer entre los 20 y los 40 años.

Esta enfermedad puede asociarse a otras patologías de carácter crónico como; la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico, la osteoartritis; y el Síndrome de Sjögren.

En el año 1992 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la fibromialgia como una enfermedad reumatológica.

Tanto las causas que desencadenan la fibromialgia, como la forma de producirse dicha patología, son desconocidas por el momento.

Pero existen algunas evidencias sobre los mecanismos que pueden derivar en un cuadro de fibromialgia:
  • Desequilibrio de neurotransmisores del sistema nervioso (sustancias producidas por las neuronas a nivel cerebral). Existe una alteración de los mecanismos reguladores del dolor, del sistema nervioso autónomo (parte del sistema nervioso corporal) y del estado de ánimo.
  • Alteración de niveles de determinadas sustancias que intervienen en procesos neuroquímicos, produciendo mayor susceptibilidad al dolor: serotonina, triptófano, sustancia P, ácido glutámico.
  • Alteración en la llegada de flujo sanguíneo a determinadas estructuras cerebrales (se ha comprobado por estudios de imagen).
  • Factores desencadenantes y precipitantes: infecciones crónicas, infecciones víricas, procesos inflamatorios, o enfermedades musculares. Recientemente se ha descubierto un retrovirus (un tipo de virus, el XMRV), que se cree podría estar implicado en la fibromialgia.
  • Espectro afectivo; con gran frecuencia la fibromialgia se asocia a cuadros depresivos, sin que pueda precisarse si la fibromialgia aparece primero y, posteriormente, la depresión, o viceversa.
En general existe una sobre-estimulación de todos los sistemas corporales, pero la respuesta final al dolor no es la adecuada. Los datos que se conocen sobre la fibromialgia sugieren que los síntomas de la enfermedad probablemente sean originados por una alteración central (a nivel cerebral) de la sensibilidad al dolor, más que por una disfunción en los tejidos periféricos del cuerpo. Estos desajustes hacen que el paciente experimente un gran dolor en los tejidos, sin que exista un daño aparente en ellos.

A pesar de que los factores psicológicos tienen una gran influencia en la sintomatología de la fibromialgia y de los problemas asociados, no se considera adecuado incluirla en el grupo de alteraciones mentales comunes.

Se ha observado que la enfermedad se desencadena cuando una persona con esa predisposición recibe algún tipo de impacto físico o psicológico como: un accidente, un traumatismo, una intervención quirúrgica, una exposición a sustancias tóxicas, infecciones víricas, interacciones medicamentosas, malos diagnósticos que le llevan a tomar medicamentos no necesarios, duelos, pérdida de empleo, de estudios, de pareja, etcétera.

El dolor es el síntoma predominante en la fibromialgia: crónico y generalizado, afectando; amplias zonas musculares: alrededor de la columna vertebral, en el origen de las extremidades, en la región cervical, hombros, brazos, región lumbar, caderas y muslos, etcétera.

El paciente define el dolor como continuo, con oscilaciones en el tiempo, que empeora por la mañana y mejora parcialmente durante el día, para empeorar de nuevo por la tarde y noche. El dolor, además, se agrava si el paciente permanece en la misma postura, con las cargas físicas, la activación emocional y los cambios climáticos. Es característica la intensidad del dolor, que es definido por los pacientes como intenso e insoportable.

Otro síntoma típico de la fibromialgia es el agotamiento físico y psíquico. La fatiga se halla presente en más del 70% de los pacientes; puede aparecer como crisis de agotamiento de uno o dos días de duración o, más frecuentemente, de forma continuada.

El tercer síntoma en frecuencia es la alteración del sueño, que se correlaciona con la intensidad del síndrome.

Existen, además, otros posibles síntomas de la fibromialgia fluctuantes, que pueden combinarse con los anteriores:
  • Rigidez muscular y contracturas en diversos grupos musculares.
  • Dolores de cabeza.
  • Intestino irritable.
  • Extremidades frías, aumento de sudoración, palpitaciones.
  • Intolerancia a fármacos y sustancias químicas.
  • Boca y ojos secos.
  • Dolor en la mandíbula.
  • Problemas de concentración y memoria; síntomas afectivos como ansiedad o alteración del estado de ánimo.
  • Mareo e inestabilidad.
Grados de afectación de la fibromialgia

Es importante evaluar el grado de afectación de la fibromialgia, ya que hay diferentes grados de valoración funcional en España clasificados en:
  • Grado I - Afectación vital leve: escalas de valoración clínica con puntuaciones inferiores al 50% y sin interferencia con el funcionamiento o el trabajo.
  • Grado II - Afectación vital moderada: puntuación entre el 50% y el 75% e interferencia con el funcionamiento y el trabajo (pérdida parcial de actividad) .
  • Grado III - Afectación vital grave: escalas de valoración clínica superiores al 75% y marcada interferencia con el funcionamiento y el trabajo; imposibilidad para llevar a cabo el trabajo, o situación de baja temporal por enfermedad.
El diagnóstico de la fibromialgia es clínico, es decir, basado en la sintomatología que presente el paciente. Todavía no; se conocen pruebas diagnósticas específicas que confirmen una fibromialgia, ni pruebas de laboratorio, ni de imagen ni pruebas biológicas. Dichas exploraciones están destinadas a descartar la posible existencia de otros cuadros clínicos con síntomas similares.

Hay que elaborar una historia clínica detallada basada en los síntomas referidos por el paciente y realizando una buena exploración física. Pueden realizarse análisis de sangre y pruebas de imagen, con el fin de descartar otras causas de enfermedad que puedan confundir el diagnóstico: depresión, lupus, infecciones, problemas de tiroides, u otras enfermedades reumatológicas o traumatológicas. Es posible, además, que dichas patologías puedan coexistir con la fibromialgia.

Todo ello complica el diagnóstico de esta enfermedad, de hecho se estima que el 75% de los pacientes no está diagnosticado.

Existen unos criterios diagnósticos de fibromialgia elaborados por el Colegio Americano de Reumatología en el año 1990 (Criterios ARC 1990) para el diagnóstico de la fibromialgia:
  • Dolor musculoesquelético generalizado y continuo, de más de tres meses de evolución, afectando al menos tres de los cuatro cuadrantes corporales.
  • Sensibilidad y dolor en los denominados 'puntos gatillo': 18 puntos dolorosos, de los cuales al menos 11 han de ser positivos. Dichos puntos gatillo se localizan a nivel de la región occipital, cervical baja, región de los músculos; trapecio y supraespinoso (lateral y posterior del cuello), segundo espacio intercostal (porción anterior de la región torácica), codo, glúteo, cadera y rodilla.
Los criterios de la ACR han sido útiles en cuanto a que han permitido definir mejor la fibromialgia y detectar a los pacientes afectados por esta patología, pero se están revisando, ya que, además del dolor osteomuscular crónico y generalizado, se deben valorar los demás síntomas que acompañan a la enfermedad (manifestaciones neurológicas, cognitivas, psicológicas, endocrinas, etcétera) y que ayuden a identificar al enfermo con fibromialgia.

Otros criterios para el diagnóstico de fibromialgia más recientes proponen la necesidad de que haya dolor solo en cinco puntos sensibles, pero incluyen la ausencia de otras enfermedades como criterio obligatorio, así como la presencia de tres criterios menores de los siguientes:
  • Cambios de los síntomas por la actividad física.
  • Alteraciones de los síntomas por factores atmosféricos.
  • Empeoramiento de los síntomas con el estrés.
  • Sueño no reparador.
  • Fatiga general.
  • Dolores de cabeza.
  • Colon irritable.
  • Sensación de inflamación.
  • Parestesia.
  • Ansiedad.
Se debe realizar el diagnóstico diferencial, es decir, hay que descartar otras enfermedades como causa de la sintomatología, antes de concluir en el diagnóstico de fibromialgia. Entre las enfermedades a considerar se encuentran:
  • Enfermedades que cursan con dolor generalizado y fatiga.
  • Enfermedades inflamatorias articulares.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Enfermedades neurodegenerativas.
  • Enfermedades endocrinas.
No se conoce un tratamiento que cure la fibromialgia. De hecho, se cree que cuantos más medicamentos tome el paciente con esta patología, peor será el pronóstico. Esto es debido a que muchos fármacos contienen compuestos químicos que empeoran la salud de un alto porcentaje de pacientes con fibromialgia, debido a que presentan cierta sensibilidad química, siendo más susceptibles a reacciones adversas. En el tratamiento de la fibromialgia se utilizan fármacos y medidas no farmacológicas.
Tratamiento farmacológico para la fibromialgia

Su objetivo es:
  • Aliviar el dolor.
  • Mejorar la calidad del sueño.
  • Eliminar la astenia y los problemas asociados.
  • Mantener y restablecer el equilibrio emocional.
Tratamiento no farmacológico para la fibromialgia

Pretende mejorar la habilidad funcional y la calidad de vida de las personas con fibromialgia. Sus pilares son:
  • Educación del paciente.
  • Realización de un programa de ejercicios y estiramientos adecuados.
  • Terapia cognitivo conductual.
En la mayoría de los casos será recomendable utilizar una estrategia múltiple, combinando diferentes posibilidades terapéuticas, enfatizando el consejo de mantener la actividad, pues los pacientes siempre han de mantenerse activos.
Hay que insistir en la necesidad de proporcionar una información básica a los pacientes sobre esta afección y la mejor manera de manejar las opciones terapéuticas. En los casos en que se considere necesario, hay que motivar a los pacientes a que realicen programas de autoayuda.

El enfermo tiene que recibir en primer lugar una educación sanitaria: conocer la enfermedad, qué se espera de ella en el futuro qué tratamientos existen y cual es la explicación médica que existe actualmente. Asimismo, debe saber que se trata de un problema relativamente benigno ya que no produce incapacidad ni invalidez. Los enfermos tienden al reposo debido a que el dolor se asienta sobre los músculos, una actitud contraproducente puesto que se inutilizan y pueden atrofiarse. Lo adecuado es hacer ejercicio moderado como caminar, nadar o practicar ciclismo en llano. Es necesario tratar adecuadamente los problemas psicológicos que se asocien con la enfermedad. El paciente tiene que someterse a técnicas de relajación y terapias de modificación de la conducta. El tratamiento farmacológico combate el dolor (con analgésicos), los trastornos del sueño, los problemas asociados como el colon irritable y depresión (antidepresivos). Sin embargo, el tratamiento básico es el psicológico.

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